sábado, 23 de julio de 2011

La vaca




Hoy siento la necesidad de poner esta fábula en el blog:

“La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo y mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro la lección más importante que podía aprender el joven discípulo era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial. Para impartir su lección al joven, el maestro decidió que aquella tarde visitaran juntos algunos de los parajes más pobres de la provincia. Después de caminar un largo rato encontraron el vecindario más triste y desolador de la comarca y se dispusieron a buscar la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más alejada del caserío era, sin duda alguna, la más pobre de todas. Sus paredes se sostenían en pie de milagro aunque amenazaban con venirse abajo en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios se acumulaban a su alrededor dándole un aspecto decrépito y repulsivo. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de apenas seis metros cuadrados vivían ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse de cualquier manera en aquel reducido espacio. Sus ropas viejas y remendadas, y la suciedad y el mal olor que envolvía sus cuerpos, eran la mejor prueba de la profunda miseria que ahí reinaba. Sus miradas tristes y sus cabezas bajas no dejaban duda de que la pobreza y la inopia no sólo se había apoderado de sus cuerpos sino que también había encontrado albergue en su interior. Curiosamente, en medio de este estado de penuria y pobreza total la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacuchenta vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir. La vaca era la única posesión material con la que contaban y lo único que los separaba de la miseria total. Y allí, en medio de la basura y el desorden, el maestro y su discípulo pasaron la noche.

"la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacuchenta vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir"



Al día siguiente, muy temprano, asegurándose de no despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada pero, antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo en voz baja a su discípulo: -Es hora de que aprendas la lección que nos trajo a estos parajes. Después de todo, lo único que habían visto durante su corta estadía eran los resultados de una vida de conformismo y mediocridad, pero aún no estaba del todo claro para el joven discípulo cuál era la causa que había originado tal estado de abandono. Ésta era la verdadera lección, el maestro lo sabía y había llegado el momento de enseñársela. Ante la incrédula mirada del joven, y sin que éste pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda. -¿Qué has hecho maestro? –dijo el joven susurrando angustiadamente para no despertar a la familia-. ¿Qué lección es ésta que deja a una familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca que era su única posesión? Sin inmutarse ante la preocupación de su joven discípulo y sin hacer caso de sus interrogantes, el anciano se dispuso a continuar su marcha.

 "el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda"

Así pues, dejando atrás aquella macabra escena, maestro y discípulo partieron. El primero, aparentemente indiferente ante la suerte que le esperaba a la pobre familia por la pérdida del animal. Durante los días siguientes al joven le asaltaba una y otra vez la nefasta idea de que, sin la vaca, la familia seguramente moriría de hambre. ¿Qué otra suerte podían correr tras haber perdido su única fuente de sustento? La historia cuenta que, un año más tarde, los dos hombres decidieron pasar nuevamente por aquel paraje para ver qué había ocurrido con la familia. Buscaron en vano la humilde vivienda. El lugar parecía ser el mismo, pero donde un año atrás se encontraba la ruinosa casucha ahora se levantaba una casa grande que, aparentemente, había sido construida recientemente. Se detuvieron por un momento para observar a la distancia, asegurándose que se encontraran en el mismo sitio. Lo primero que pasó por la mente del joven fue el presentimiento de que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado duro para aquella pobre familia. Muy probablemente, se habían visto obligados a abandonar aquel lugar y una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de éste y había construido una mejor vivienda. ¿A donde habrían ido a parar aquel hombre y su familia? ¿Qué habría sucedido con ellos? Quizás fue la pena moral la que los doblegó. Todo esto pasaba por la mente del joven mientras se debatía entre el deseo de acercarse a la nueva vivienda para indagar por la suerte de lo antiguos moradores o continuar su viaje y así evitar la confirmación de sus peores sospechas. Cuál no sería su sorpresa cuando, del interior de la casa, vio salir al mismo hombre que un año atrás les había dado posada. Sin embargo, su aspecto era totalmente distinto. Sus ojos brillaban, vestía ropas limpias, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo significativo había sucedido.

El joven no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible? ¿Qué había acontecido durante ese año? Rápidamente se dispuso a saludarle para averiguar qué había ocasionado tal cambio en la vida de esta familia. -Hace un año, durante nuestro breve paso por aquí –dijo el joven- fuimos testigos de inmensa pobreza en la que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este tiempo para que todo cambiara? El hombre, que ignoraba que el joven y su maestro habían sido los causantes de la muerte de la vaca, les contó cómo, casualmente el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su escasa fortuna, había degollado salvajemente al pobre animal. El hombre les confesó a lo dos viajeros que su primera reacción ante la muerte de la vaca fue de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la leche que producía la vaca había sido su única fuente de sustento. Más aún, poseer este animal les había ganado el respeto de los vecinos menos afortunados quienes seguramente envidiaban tan preciado bien. -Sin embargo –continuó el hombre- poco después de aquel trágico día, nos dimos cuenta que, a menos que hiciéramos algo, muy probablemente nuestra propia supervivencia se vería amenazada. Necesitábamos comer y buscar otras fuentes de alimento para nuestros hijos, así que limpiamos el patio de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y sembramos hortalizas y legumbres para alimentarnos. -Pasado algún tiempo, nos dimos cuenta que la improvisada granja producía mucho más de lo que necesitábamos para nuestro sustento, así que comenzamos a venderle algunos vegetales que nos sobraban a nuestros vecinos y con esa ganancia compramos más semillas. Poco después vimos que el sobrante de la cosecha alcanzaba para venderlo en el mercado del pueblo. Así lo hicimos y por primera vez en nuestra vida tuvimos dinero suficiente para comprar mejores vestidos y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva. Es como si la trágica muerte de nuestra vaca, hubiese abierto las puertas de una nueva esperanza.

El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su sabio maestro quería enseñarle. Era obvio que la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades.El maestro, quien había permanecido en silencio escuchando el fascinante relato del hombre, llevó al joven a un lado y le preguntó en voz baja: -¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, habría logrado todo esto? -Seguramente no –respondió el joven. -¿Comprendes ahora? La vaca, además de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de conformismo y mediocridad. Cuando ya no contaron más con la falsa seguridad que les daba sentirse poseedores de algo, así sólo fuera una flacucha vaca, tomaron la decisión de esforzarse por buscar algo más. -En otras palabras, la vaca, que para sus vecinos era una bendición, les daba la sensación de no estar en la pobreza total, cuando en realidad vivían en medio de la miseria. -¡Exactamente! –respondió el maestro-.

"la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades"

Así sucede cuando tienes poco, porque lo poco que tienes se convierte en una cadena que no te permite buscar algo mejor. El conformismo se apodera de tu vida. Sabes que no eres feliz con lo que posees, pero tampoco eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para cambiarla. ¿Ves lo trágico de la situación? -Cuando tienes un trabajo que odias, con el que no logras satisfacer tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo que no te gusta, pero que cubre tus necesidades mínimas y te ofrece cierta comodidad aunque no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes. Es fácil caer presa del dar gracias ya que por lo menos cuentas con algo… Después de todo, hay muchos que no tienen nada y quisieran contar con el trabajo que tú tienes.Esta idea es similar a aquella vaca y, a menos que te deshagas de ella, no podrás experimentar un mundo distinto al que has vivido. Estás condenado a ser víctima de por vida de estas limitaciones que tú mismo te has encargado de establecer. Es como si hubieses decidido vendar tus ojos y conformarte con tu suerte. Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades. Cargamos con pretextos y disculpas para explicar por qué no estamos viviendo la vida que queremos. Nos damos excusas que ni nosotros mismos creemos, que nos dan un falso sentido de seguridad cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades que sólo podremos apreciar si matamos a nuestras vacas. «Qué gran lección», pensó el joven discípulo a inmediatamente reflexionó acerca de sus propias vacas. Durante el resto del viaje recapacitó acerca de todas aquellas limitaciones que él mismo se había encargado de adquirir a lo largo de su vida. Prometió liberarse de todas las vacas que lo mantenían atado a una existencia de mediocridad y le impedían utilizar su verdadero potencial. Indudablemente, aquel día marcaba el comienzo de una nueva vida, ¡una vida libre de vacas!”

"Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades"

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ENTRADAS HISTORICAS (ABRIL 2015)

20 de abril del 90 (25 años después)


Supongo que conocerás la famosa canción 20 de Abril del 90 de Celtas Cortos. Sin no la conoces puedes escucharla aquí.Es una canción que me gusta muchísimo y que he cantado un montón de veces en los karaokes del mundo.

Hoy 25 años del día que da título a la canción he descubierto, gracias a la revista GQ, que la carta que Jesús Cifuentes (Cifu) envía a un antiguo "amor"y que da lugar a la canción, tuvo respuesta.

La respuesta no está precisamente llena de halagos, y de buenos recuerdos, si no todo lo contrario. Para ellos lo bueno y lo malo de aquel día y aquella relación, pero qué queréis que os diga, echo de menos como mínimo a la protagonista el agradecer que de aquella historia. buena o mala, surgiera una obra maestra como creo que es la famosa canción.


Aquí tenéis la letra de la canción y la respuesta de la chica:

Hola, chata, ¿cómo estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal.
Pues es que estaba aquí solo,
me había puesto a recordar,
me entró la melancolía
y te tenía que hablar.


Hola “chato”:
(¿Me has llamado chata? ¿de verdad? ¿te ha poseído Arturo Fernández?) Pues ya que lo preguntas estoy mejor que en brazos. Y sí, sí que ha pasado mucho tiempo. Y no, de ti realmente ya no me sorprende nada. O sea que tus amigos hoy no salen, y te has dicho en pleno calentón “voy a escribirle una carta a ésta, a ver si suena la flauta”. Pues no, no ha sonado. De hecho no hay flauta, ni flautista, ni nada.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.
Lo de la cabaña lo recuerdo, claro que lo recuerdo. Yo allí contigo y con éstos, todos juntos de fin de semana romántico en ese submarino. Lo de las risas ya no tanto, mira por donde. Eso sí, estoy viendo como si fuera ayer a tus amigotes haciendo chistes verdes y poniéndose del revés mientras tú no podías ni sostener la guitarra. Y luego, los dos comas etílicos en medio de la montaña y la posterior peregrinación al hospital a las 5 de la mañana. Conducía yo, no sé si se te acuerdas, porque era la única que podía ver. Me alegro mucho de que tus colegas hayan cambiado, porque así no iban a ninguna parte.


Pero bueno, ¿tú qué tal? Di.
Lo mismo hasta tienes crios.
¿Qué tal te va con el tío ese?
Espero sea divertido.
Yo, la verdad, como siempre,
sigo currando en lo mismo.
La música no me cansa,
pero me encuentro vacío.

Pero hablemos de mí, que veo que ahora de repente te interesa. Te cuento brevemente: sigo con el “tío ese”, que tiene un nombre, se llama Joaquín. Es muy divertido, buena persona y romántico. Trabaja de profesor en la universidad, lo cual automáticamente lo convertirá para ti y tus amigotes en un aburrido trajeado y un vendido al sistema. Nadie es perfecto. Y por ahora no tenemos críos, pero estamos entrenando mucho, muy duro y por todas partes por si llega el día. Me duele leer que te sientes vacío, ¿tu grupito ese de fans putones ya no te llena? Aun así, y para que veas que no te guardo rencor, me alegro de verdad de que la música no te canse, sigue en ello porque lo demás se te da aún peor.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.

Veo que repites lo de la cabaña esa de los horrores. Y veo que has escrito la carta en rima asonante (tú es que no sabes rimar, Jesús, te lo he dicho muchas veces). Así que si sacas una canción sobre esto, por favor, no digas mi nombre.


Bueno, pues ya me despido,
si te mola me contestas.
Espero que mis palabras
desordenen tu conciencia.
Pues nada, chica, lo dicho,
hasta pronto si nos vemos.
Yo sigo con mis canciones
y tú sigues con tus sueños.

La verdad es que no te iba a escribir, pero cuando has dicho eso de “si te mola me contestas” he visto la luz. Y es que tienes los santísimos de apelar a mi conciencia. Yo que he sido tan mala de abandonarte porque (palabras textuales) “no tenía sensibilidad para apoyarte en tus complicados procesos creativos musicales”. Así que tú sigue con tus canciones, no te vaya a dar otro ataque de ansiedad como aquella vez que intentaste trabajar de verdad. Yo seguiré con mis sueños, esos imposibles, que son básicamente tres comidas al día, ropa limpia, un poco de cariño y otros caprichos egoístas de “burguesa acomodada”.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.

Pues eso, que te vaya bien en la cabaña, que veo que te has quedado ahí. Espero no encontrarme contigo, y si te encuentro y me hago la loca, no te lo tomes a mal, es que me das mucha pereza.
Hasta siempre, chato.

Y tú lector de este blog con quien te identificas más con Cifu o con la chica?

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