domingo, 10 de febrero de 2013

Entornos Naturales


No suelo hablar mucho en este blog de mi vida personal y menos de mi vida profesional pero considero que es el momento de comentar algunas cosas. Hace ya cierto tiempo que decidí (En parte lo decidí y en parte me obligaron las circunstancias) dejar de trabajar por cuenta ajena y crear mi propia empresa. Era algo con lo que siempre había soñado, que había intentado en alguna ocasión, pero que no había podido terminar de desarrollar. Al final uno se va quedando atrapado en esa burbuja de confort paralizante que te lleva a vivir en un estado de falsa seguridad y que te impide el desarrollo de una vida más creativa y plena.

A raíz de aquel paso puse puse en su día puse en este blog la maravillosa fábula de la vaca. Una de las frases de aquella fábula era esta: " Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades.".


Hoy las naves arden en la playa y el nuevo proyecto no tiene marcha atrás. Su nombre es Entornos Naturales, y en él trato de desarrollar mis 25 años de experiencia profesional. En la página web de la empresa: www.entornosnaturales.com   y en el blog asociado. www.entornosnaturales.net. pueden verse los servicios que prestamos y que se dividen en dos grandes áreas diferenciadas la Ingeniería y la Promoción turística.

De forma esquemática estos son los trabajos que desarrollamos:

Ingeniería:

Proyectos de instalaciones(Aire acondicionado, electricidad, fontanería y saneamiento, etc.)
Estudios ambientales (Acústica, Estudios de impacto ambiental y estudios de paisaje)
Residuos(Plantas de tratamiento, valorización energética y eliminación de residuos)
Otros: Autorizaciones ambientales integrales, seguridad, eficiencia energética, etc.

Promoción turística
Proyectos turísticos y planes directores integrales
Nuevas tecnología, escenarios virtuales en 3D
Señalización, diseño e impresión

Sobra decir que dadas las circunstancias actuales, un proyecto como este, requiere de mucha concentración y energía. Esa energía que antes dedicaba a proyectos personales como  por ejemplo este blog. Eso no quiere decir que este blog deje de funcionar ni de avanzar, pero tendrá que adecuarse a las nuevas prioridades que la nueva situación requiere. En esta línea y tratando de aunar esfuerzos, a partir de hoy en la parte izquierda de esta página aparecerá un enlace a la web de Entornos Naturales. Obviamente estaré encantado de atender cualquier necesidad que sobre los aspectos comentados anteriormente tenga cualquier lector de esta bitácora.

Termino con una cita. Aparece en uno de mis catálogos y se explica sola.  "No pido otra cosa: El cielo sobre mí y el camino bajo mis pies." Robert L. Stevenson (Novelista Escocés 1850 - 1894)



ENTRADAS HISTORICAS (JULIO DE 2011)

Crisis? What crisis? (Primera parte: El sistema finaciero se derrumba)

div style="border: currentColor;"> Señores esto se acaba. El sistema financiero se cae ante nuestros ojos. Asistimos día tras día a acontecimientos históricos, situaciones límite y aquí parece que nadie se quiere enterar. Estamos viendo día a día como personas, empresas, bancos, ayuntamientos,  autonomías, países enteros se sitúan al borde de la quiebra o sencillamente caen en ella.Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia, necesitan ser rescatados para poder seguir pagando sus deudas y lo que es peor para poder hacer frente a sus gastos corrientes. Pero es que si miramos al otro lado del charco la todopoderosa Estados Unidos no está mucho mejor.

Y la gente se aferra a un clavo ardiendo: "Siempre ha habido crisis, pero en unos años pasará". Y no! Esta no es una crisis pasajera este es el final del sistema financiero tal y como lo conocemos. O al menos así piensa quien suscribe. Pero no es algo que diga ahora. En un post que puse hace ya casi dos años (Octubre de 2.009) ya alertaba sobre este asunto. El post estaba basado en un video de obligada visión.Se puede resumir la esencia de aquella entrada en los siguientes puntos:
• El dinero es deuda es decir se va creando en base a la promesa de los prestatarios de devolverlo. El préstamo normalmente se da para la adquisición de un bien material, piso, coche, etc, pero no siempre es así.
• Aunque teóricamente hay unos límites y unos mecanismos de control, la realidad es que el sistema permite crear a los bancos tanto dinero como podamos pedir prestado.
• Esto tiene un riesgos evidentes, como es el crear dinero y dinero que no tiene una base real.
• Otro riesgo es el llamado “Pánico de los ahorradores” que si no es muy grande será tapado con dinero de los bancos centrales y del contribuyente (nos suena esto?), pero si la burbuja de créditos del Banco Central estalla el sistema se hace añicos.
• La necesidad de crear los intereses de la deuda (en este caso no basados en bienes) hace que el sistema se convierta en una escalable e imparable espiral de endeudamiento. Un sistema por tanto insostenible con cuyo final está escrito en sus genes.
• Al final del post escribía una frase de Andrew Gause Historiador del dinero: “Como en el juego de las sillas, mientras la música suena no hay perdedores.” Mucho ojo que ya casi no quedan sillas!

Desde aquella fecha se han desatado los acontecimientos. Se han aprobado los rescates de Grecia, 110.000 millones €, Irlanda 85.000 millones € y Portugal 78.000 millones €, ahora está previsto un nuevo rescate para Grecia, pero España e Italia están también al borde del abismo.

Incidiendo en este mismo tema, hace unos días leía un interesante artículo en el Blog Salmón en el que se hablaba muy claro sobre este asunto:

“Más allá de la crisis del euro y la crisis de Grecia, lo que hay que constatar es que no es ni Grecia ni el euro lo que se está derrumbando, sino que es el sistema financiero global el que se cae a pedazos por sus abusos y su apalancamiento excesivo”

“…los niveles de deuda han alcanzado el punto de no retorno, y así como la solución para Grecia busca esclavizar a su pueblo durante un mínimo de 30 años, países como Estados Unidos o el Reino Unido, tendrían que disponer de una esclavitud de 50 o 70 años para el pago de sus deudas. Para los EEUU, sólo la deuda de las jubilaciones llega a los 100 billones de dólares, siete veces el PIB del país, cifra correspondiente a los ahorros previsionales para las jubilaciones de los trabajadores, y que ha desaparecido como por obra del mago Houdini.”

Pero no solo el sistema financiero es el que se derrumba, sino que como decía Sanchez Dragó en un video ya clásico. “No estamos en una situación de crisis, ni de recesión, ni de depresión, estamos ante el colosal hundimiento de todo un sistema político, cultural, económico, social, espiritual y filosófico.”

Y es que muchas cosas están fallando en esta sociedad, como se explica en este video, con cierto tono poético: "Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas, hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores, hemos agregado años a nuestra vida, pero no vida a los años. Estos son los tiempos de la comida rápida y la digestión lenta. La vida no se mide por la cantidad de veces que respiramos, sino por las veces que nos quedamos sin aliento."

En futuros post hablaremos de esos otros pilares de nuestra sociedad que también requieren una revisión, la educación, la sanidad, la política, la justicia,..., trataremos de analizar la crisis particular española, y para terminar hablaremos del futuro ilusionante que nos espera si somos capaces de quitar al dinero del centro del universo y conseguimos poner en él al que debe de ser el verdadero protagonista: El ser humano.

La vaca




Hoy siento la necesidad de poner esta fábula en el blog:

“La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo y mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro la lección más importante que podía aprender el joven discípulo era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial. Para impartir su lección al joven, el maestro decidió que aquella tarde visitaran juntos algunos de los parajes más pobres de la provincia. Después de caminar un largo rato encontraron el vecindario más triste y desolador de la comarca y se dispusieron a buscar la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más alejada del caserío era, sin duda alguna, la más pobre de todas. Sus paredes se sostenían en pie de milagro aunque amenazaban con venirse abajo en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios se acumulaban a su alrededor dándole un aspecto decrépito y repulsivo. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de apenas seis metros cuadrados vivían ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse de cualquier manera en aquel reducido espacio. Sus ropas viejas y remendadas, y la suciedad y el mal olor que envolvía sus cuerpos, eran la mejor prueba de la profunda miseria que ahí reinaba. Sus miradas tristes y sus cabezas bajas no dejaban duda de que la pobreza y la inopia no sólo se había apoderado de sus cuerpos sino que también había encontrado albergue en su interior. Curiosamente, en medio de este estado de penuria y pobreza total la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacuchenta vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir. La vaca era la única posesión material con la que contaban y lo único que los separaba de la miseria total. Y allí, en medio de la basura y el desorden, el maestro y su discípulo pasaron la noche.

"la familia contaba con una sola posesión extraordinaria bajo tales circunstancias, una vaca. Una flacuchenta vaca cuya escasa leche le proveía a la familia un poco de alimento para sobrevivir"



Al día siguiente, muy temprano, asegurándose de no despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada pero, antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo en voz baja a su discípulo: -Es hora de que aprendas la lección que nos trajo a estos parajes. Después de todo, lo único que habían visto durante su corta estadía eran los resultados de una vida de conformismo y mediocridad, pero aún no estaba del todo claro para el joven discípulo cuál era la causa que había originado tal estado de abandono. Ésta era la verdadera lección, el maestro lo sabía y había llegado el momento de enseñársela. Ante la incrédula mirada del joven, y sin que éste pudiera hacer algo para evitarlo, súbitamente el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda. -¿Qué has hecho maestro? –dijo el joven susurrando angustiadamente para no despertar a la familia-. ¿Qué lección es ésta que deja a una familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca que era su única posesión? Sin inmutarse ante la preocupación de su joven discípulo y sin hacer caso de sus interrogantes, el anciano se dispuso a continuar su marcha.

 "el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y de un solo tajo degolló a la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda"

Así pues, dejando atrás aquella macabra escena, maestro y discípulo partieron. El primero, aparentemente indiferente ante la suerte que le esperaba a la pobre familia por la pérdida del animal. Durante los días siguientes al joven le asaltaba una y otra vez la nefasta idea de que, sin la vaca, la familia seguramente moriría de hambre. ¿Qué otra suerte podían correr tras haber perdido su única fuente de sustento? La historia cuenta que, un año más tarde, los dos hombres decidieron pasar nuevamente por aquel paraje para ver qué había ocurrido con la familia. Buscaron en vano la humilde vivienda. El lugar parecía ser el mismo, pero donde un año atrás se encontraba la ruinosa casucha ahora se levantaba una casa grande que, aparentemente, había sido construida recientemente. Se detuvieron por un momento para observar a la distancia, asegurándose que se encontraran en el mismo sitio. Lo primero que pasó por la mente del joven fue el presentimiento de que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado duro para aquella pobre familia. Muy probablemente, se habían visto obligados a abandonar aquel lugar y una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de éste y había construido una mejor vivienda. ¿A donde habrían ido a parar aquel hombre y su familia? ¿Qué habría sucedido con ellos? Quizás fue la pena moral la que los doblegó. Todo esto pasaba por la mente del joven mientras se debatía entre el deseo de acercarse a la nueva vivienda para indagar por la suerte de lo antiguos moradores o continuar su viaje y así evitar la confirmación de sus peores sospechas. Cuál no sería su sorpresa cuando, del interior de la casa, vio salir al mismo hombre que un año atrás les había dado posada. Sin embargo, su aspecto era totalmente distinto. Sus ojos brillaban, vestía ropas limpias, iba aseado y su amplia sonrisa mostraba que algo significativo había sucedido.

El joven no daba crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible? ¿Qué había acontecido durante ese año? Rápidamente se dispuso a saludarle para averiguar qué había ocasionado tal cambio en la vida de esta familia. -Hace un año, durante nuestro breve paso por aquí –dijo el joven- fuimos testigos de inmensa pobreza en la que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este tiempo para que todo cambiara? El hombre, que ignoraba que el joven y su maestro habían sido los causantes de la muerte de la vaca, les contó cómo, casualmente el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su escasa fortuna, había degollado salvajemente al pobre animal. El hombre les confesó a lo dos viajeros que su primera reacción ante la muerte de la vaca fue de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la leche que producía la vaca había sido su única fuente de sustento. Más aún, poseer este animal les había ganado el respeto de los vecinos menos afortunados quienes seguramente envidiaban tan preciado bien. -Sin embargo –continuó el hombre- poco después de aquel trágico día, nos dimos cuenta que, a menos que hiciéramos algo, muy probablemente nuestra propia supervivencia se vería amenazada. Necesitábamos comer y buscar otras fuentes de alimento para nuestros hijos, así que limpiamos el patio de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y sembramos hortalizas y legumbres para alimentarnos. -Pasado algún tiempo, nos dimos cuenta que la improvisada granja producía mucho más de lo que necesitábamos para nuestro sustento, así que comenzamos a venderle algunos vegetales que nos sobraban a nuestros vecinos y con esa ganancia compramos más semillas. Poco después vimos que el sobrante de la cosecha alcanzaba para venderlo en el mercado del pueblo. Así lo hicimos y por primera vez en nuestra vida tuvimos dinero suficiente para comprar mejores vestidos y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva. Es como si la trágica muerte de nuestra vaca, hubiese abierto las puertas de una nueva esperanza.

El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su sabio maestro quería enseñarle. Era obvio que la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades.El maestro, quien había permanecido en silencio escuchando el fascinante relato del hombre, llevó al joven a un lado y le preguntó en voz baja: -¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, habría logrado todo esto? -Seguramente no –respondió el joven. -¿Comprendes ahora? La vaca, además de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de conformismo y mediocridad. Cuando ya no contaron más con la falsa seguridad que les daba sentirse poseedores de algo, así sólo fuera una flacucha vaca, tomaron la decisión de esforzarse por buscar algo más. -En otras palabras, la vaca, que para sus vecinos era una bendición, les daba la sensación de no estar en la pobreza total, cuando en realidad vivían en medio de la miseria. -¡Exactamente! –respondió el maestro-.

"la muerte del animal fue el principio de una vida de nuevas y mayores oportunidades"

Así sucede cuando tienes poco, porque lo poco que tienes se convierte en una cadena que no te permite buscar algo mejor. El conformismo se apodera de tu vida. Sabes que no eres feliz con lo que posees, pero tampoco eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para cambiarla. ¿Ves lo trágico de la situación? -Cuando tienes un trabajo que odias, con el que no logras satisfacer tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo que no te gusta, pero que cubre tus necesidades mínimas y te ofrece cierta comodidad aunque no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes. Es fácil caer presa del dar gracias ya que por lo menos cuentas con algo… Después de todo, hay muchos que no tienen nada y quisieran contar con el trabajo que tú tienes.Esta idea es similar a aquella vaca y, a menos que te deshagas de ella, no podrás experimentar un mundo distinto al que has vivido. Estás condenado a ser víctima de por vida de estas limitaciones que tú mismo te has encargado de establecer. Es como si hubieses decidido vendar tus ojos y conformarte con tu suerte. Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades. Cargamos con pretextos y disculpas para explicar por qué no estamos viviendo la vida que queremos. Nos damos excusas que ni nosotros mismos creemos, que nos dan un falso sentido de seguridad cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades que sólo podremos apreciar si matamos a nuestras vacas. «Qué gran lección», pensó el joven discípulo a inmediatamente reflexionó acerca de sus propias vacas. Durante el resto del viaje recapacitó acerca de todas aquellas limitaciones que él mismo se había encargado de adquirir a lo largo de su vida. Prometió liberarse de todas las vacas que lo mantenían atado a una existencia de mediocridad y le impedían utilizar su verdadero potencial. Indudablemente, aquel día marcaba el comienzo de una nueva vida, ¡una vida libre de vacas!”

"Todos tenemos vacas en nuestras vidas. Llevamos a cuestas creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad. Poseemos vacas que no nos dejan buscar mejores oportunidades"

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